EL MUNDO ES UN LIBRO QUE AÚN NO HEMOS LEÍDO

MI LIBERTAD NO TIENE PRECIO: TIENE TU NOMBRE

POETA ES AQUEL QUE SE COMPORTA IGUAL ANTE UN REY QUE ANTE UN MENDIGO

TODO ES LITERATURA; DEPENDE DE COMO TE LO CUENTEN

LA MENTE ES COMO UN PARACAIDAS, SÓLO SIRVE SI SE ABRE
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Tuesday, 5 April 2011

Los amantes tristes

 
Aprovecho para agradecer y colgar hoy la crítica que La librería de Javier, un punto de encuentro para los amantes de los libros, realizó de Los amantes tristes con motivo de su edición por Baladí editores, una editorial con un apuesta clara por una literatura con intención de perdurar, frente a una literatura de consumo, como demuestra demuestra su colección Caleidoscopias, dedicada a la novela breve ilustrada, con ediciones muy cuidadas en cuanto a su diseño y formato.

Desde Chile donde estoy ahora, espero que os guste y espero vuestros comentarios con mucho interés.


 
Este es el título de presentación de la nueva Editorial Baladí. Sus creadores esperan aportar al panorama nacional obras de pequeña extensión y con unas características muy definidas: que ahonden en el conocimiento humano a través de la psicología de sus personajes. Y según estas premisas, el libro de Eugenia Rico cumple a rajatabla con todo ello.

'Los amantes tristes' es una pequeña obra que ya fue editada hace diez años por la editorial Planeta y constituye la primera novela escrita de la escritora. El libro en cuestión nos narra un intrigante triángulo sentimental entre Jean Charles, un extraño personaje que da posada y alimento a aquella persona, sin miramientos de sexo, que le gusta, un atormentado español de nombre Antonio, músico a ratos según su inspiración y que vagabundea por París, y Ofélie, la cúspide de la figura geométrica y arrebatadora mujer con unas bellas piernas largas y que seduce a tiempo parcial a los otros dos protagonistas. Una historia de amores imposibles, muy al estilo de los gustos estética y literarios del París de los cineastas de los 70.

La trama, narrada con gran maestría, ahonda en la psicología de los personajes y tiene una prosa bella y acertada. Un comienzo, en el que se nos presentan los protagonistas y ciertos encuentros y desencuentros entre ellos, continúa con una bella parte central en la que una poética carta nos descubre los pensamientos ocultos de uno de ellos. Un discurrir de esperas y hechos nos lleva a un desenlace desalentador y que nos hace tomar consciencia de las diferentes facetas que adoptan los supervivientes ante el futuro que les depara. Alternando algún fragmento de descarada sensualidad con otros de acertado lirismo la obra navega entre mares de amistad y traición.

Una primera, concisa y sencilla obra que nos da clara idea de su potencial creador y que goza de una escritura fresca y bella.

Saturday, 7 August 2010

Los ojos abiertos

Recupero este texto, publicado originalmente en la Revista Hispanoamericana de Cultura Otro Lunes.


LOS OJOS ABIERTOS

Cerraba los ojos y veía el rostro de Lorenzo. Le veía con los ojos cerrados y cuándo los abría, el dinosaurio ya no estaba pero el gran Lorenzo Silva todavía estaba allí.

Lorenzo y yo compartimos una “road movie” con escenas de acción como aquellas en las que corríamos por las calles entre una emisora de radio y un plató de televisión a punto de lograr el viejo sueño de la humanidad de estar en dos sitios al mismo tiempo. Desayunaba con Lorenzo y cenaba con Lorenzo. Los días en los que no estábamos de gira le echaba de menos. Tenía una conciencia de Lorenzo Silva, de su ausencia, similar a la que tienen los mutilados que sienten los miembros que les han amputado hace tiempo. Conocía las historias de Lorenzo Silva antes siquiera de que las hubiera escrito. Yo siempre había creído en un inconsciente colectivo en el que están todas las historias. Todas las lecturas, las relecturas, las cuartillas rotas no son sino modos de ejercitar el músculo de las palabras, de manera que en los escasos momentos en los que uno siente que le dictan pueda cazar al vuelo la voz que habla en esos instantes en los que se escribe en estado alpha, los momentos que unos llaman inspiración y otros epifanía: los escasos minutos que justifican una vida dedicado a un oficio que para muchos es quimera. Los años de trabajo permiten que esos momentos en que sientes que te dictan las palabras fluyan, que encuentres el tono, la voz y la respuesta. Lorenzo Silva y yo pronto descubrimos que oíamos la misma voz que nos contaba, a veces, las mismas historias. Cuando él presentó mi primera novela Los amantes tristes descubrimos que él estaba preparando una historia sobre Paris, que se parecía tanto a la mía a pesar de ser tan suya. A partir de entonces siempre me he encontrado a Lorenzo Silva en los momentos cruciales de mi vida. Presentó dos de mis novelas, fue generoso con una joven escritora y me colmó de elogios que quizá no merecía. Conocí a Lorenzo leyendo La flaqueza del bolchevique una novela corta que es una gran novela. El éxito del sargento Bevilacqua y su compañera Chamorro quizá ha eclipsado las que para mí son las grandes novelas de Lorenzo Silva: novelas como La flaqueza… y El nombre de los nuestros. Novelas negras en el sentido de que hablan de lo negro del alma a través de lo claro de las palabras. Por eso espero seguir encontrándome a Lorenzo Silva a través de las páginas y los kilómetros con los ojos cerrados y con los ojos bien abiertos. Porque él es el autor que ha ayudado a toda una generación a abrir los ojos.