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Tuesday, 30 March 2010

Cultura y tortura



Durante la Edad Media y hasta bien entrado el siglo XVIII la diversión más cotizada por el pueblo no fue el fútbol (que no existía), ni los toros, que llegaban a pocas localidades. El espectáculo supremo que congregaba a miles de personas desde primeras horas de la mañana junto con vendedores ambulantes que pregonaban su mercancía, buhoneros anunciando fruslerías diversas, mujeres vendiendo comida, niños pidiendo unas monedas a cambio de leña, etc., fueron los Autos de Fe. La diversión máxima de cualquier localidad pequeña, mediana o grande fue asistir a las quemas de herejes, holocaustos de brujas y cuándo esto ya se hizo difícil y poco común, solazarse con un buen garrote vil. Aún en 1808 José María Blanco White describe el entusiasmo del populacho ante la quema por bruja de una pobre ciega en Cádiz.

Esto fue tradición durante siglos pero hoy nadie reclamaría la tradición para defender la barbaridad de la muerte como espectáculo para causar la risa y el asombro popular. Por esa y por otras muchas razones Antonio Muñoz Molina, Juan José Millas, Elvira Lindo, Manuel Vicent y una servidora entre otros muchos intelectuales y artistas nos oponemos a considerar el espectáculo del toro echando sangre por la boca como un Bien de Interés Cultural, declaración que por si no lo saben traería consigo su enseñanza en las escuelas y la obligación del Estado de promoverlo, defenderlo y subvencionarlo. Y cabría decir, subvencionarlo aún más, porque a día de hoy el toro recibe unos veinte millones de euros al año de dinero público mientras el 70% de la población española se declara contraria. Ese ha sido el sentido del manifiesto que acabo de leer en Madrid el domingo en la Puerta del Sol, aclarar que matar no es cultura, que la cultura es siempre aprender a no matar.

Eugenia Rico.
Madrid, domingo, 28 de marzo de 2010

fotos: manifestación y lectura de manifiesto en la Puerta del Sol de Madrid

2 comments:

Joana said...

No me gustan los toros. No los entiendo. No veo el arte. Deben vender unas gafas especiales a quienes acuden. Deben contemplar otro espectáculo los que llenan periódicos, tiempo en radio y televisión hablando con términos rimbombantes y técnicos sobre la manera de matar a un animal.
Siempre me gustó el lema "la tortura ni es arte ni es cultura" y aunque suene frivolón o fácil: "Alégrame el día torero" creo que es la mejor reivindicación musical que se ha compuesto en este país por Siniestro Total.El arte tiene que conmover y no ha de tener un fin donde la muerte sea la protagonista.

Anonymous said...

gf